3.3.17

El retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde





“Existe cierta fatalidad en toda distinción física e intelectual, esa especie de fatalidad que parece perseguir el tambaleante paso de los reyes. Es mejor no ser diferente a nuestros semejantes. Los feos y los tontos se llevan la mejor parte de este mundo. Pueden sentarse cómodamente mirar boquiabiertos la obra. Si nada saben de victorias, al menos se ahorran conocer la derrota. Viven como todos debiéramos vivir, no molestados, indiferentes, y sin inquietud”

Tras un tiempo largo, vuelvo a las andadas con el pie derecho pues la obra que me he leído es tachada, ni más ni menos, de clásica. Y su autor, Oscar Wilde, una de las plumas más prestigiosas que ha dado la Inglaterra de siglo XIX.

La estructura de la novela se apoya en un esquema que enfatiza en un ritmo circular de la acción que transcurre en esta.  Ciertos aspectos de la trama se reiteran en determinados capítulos del libro, con ciertas variantes. Tiempo, espacio y el diseño de algunas escenas colaboran a dar esa impresión y que permiten la fijación, por parte del lector, hacia el tema central de la novela que no tiene una externalidad propia.

Un tema amplio y que se constata sobretodo en los diálogos de los personajes principales: el debate sobre el arte, el artista, sus características y su fin único como actividad cultural altamente reputada entre los intelectuales de siglo XIX.

Un arte presentado –estando yo en desacuerdo– como un ente superior a cualquier expresión de la sociedad. Un ente capaz de crear conductas, pero que debe mantenerse separado de las limitaciones morales impuestas en las diferentes sociedades a raíz de una tradición cultural y/o religiosa. Se ven, con claridad, las influencias que tiene la concepción humanista de la expresión artística y de la cultura en general.

En cuanto a la trama, esta gira en torno a la vida de Dorian Gray y su interacción con los progresivos cambios de apariencia del cuadro que le pintó Basil. El debate por la eternidad de la belleza y la corrupción moral que desencadena tal obsesión por el cuadro. Obsesión por él y porque no sea visto por nadie. Un secreto que acaba siendo la agonía de Dorian Gray y el causante y resultado al mismo tiempo de la tragedia.

La evolución psicológica, consecuentemente, es un rasgo marcado de la novela y un elemento indispensable para que esta pueda funcionar con fluidez y sentido. Por mi parte, poco que comentar al respecto.


A modo de conclusión, y un poco harto ya de terminar las reseñas de una manera tan parecida, añadir la enorme relación de la novela con el entorno social y científico en el que se encuentra el autor; ofreciendo a la obra una complejidad mucho mayor cuya comprensión traspasa el papel del libro y requiere cierta tarea de investigación.