16.6.15

Escondite


Existen momentos en los que, como personas y escritores, nos saturamos y sentimos la necesidad de gritar basta. Aborrecemos nuestros míseros problemas y nuestra rutina; nos hartamos de todo, incluso de nosotros mismos.

Son esos momentos en los que necesitamos escapar de la realidad y escabullirnos entre las sombras para evitar ser vistos. Corremos y desesperamos por olvidar, un tiempo al menos, todo aquello que nos atormenta y hace de nuestra breve existencia una amargura.

Es por ello que necesitamos encontrar un espacio en el que sentirnos libremente acompañados por nuestro propio cuerpo. Ese lugar es íntimo y se esconde en lugares inhóspitos y oscuros. Sin embargo, pese a que la humedad puede llegar a ser asfixiante, podemos respirar pureza y paz… Sentir el calor abrasador de nuestro corazón y con él, dormirnos en un apacible sueño.

Pero no siempre podremos estar en ese peculiar lugar, más que nada porque no somos nosotros quienes determinamos el cuándo ni el cómo. No tenemos tal poder, pues somos polvo de estrella. Simplemente nos dejamos llevar hasta que llega un punto incógnita que nos sumerge en el modesto paraje natural.

No, tampoco habrá forma que los demás accedan a ese lugar junto a ti. Es imposible porque cada persona es un mundo…, y todo mundo necesita de un paraje remoto de acuerdo a la persona.


Porque la soledad no sirve tan solo para reflexionar sobre tus miserias, también vale para flotar entre las tranquilas aguas y resurgir, con más fuerza, cuando estalle otra vez la tormenta.

4.6.15

Severus Snape




Resulta curioso la cantidad de años que la saga de Harry Potter ha estado cogiendo polvo en mi estantería sin ser completamente leída. Era todo un enano cuando empezó y lo era cuando compré los libros. Luego vi las películas y como que aborrecí su lectura.

Pero hoy no vengo a hablaros de por qué quise leerme la saga entera ni tan siquiera hacer una reseña de la misma. Como el título indica, vengo a hablaros de este curioso personaje –basándome en el primer libro, Harry Potter y la piedra filosofal-

Y es que a mi parecer es este uno de los personajes más complejos que ha podido desarrollar J.K. Rowling. Una persona maltratada literariamente hablando: un amor no correspondido, una inpopulariadad inmerecida y por último, un trágico final.

Pero lo que más me sorprende como lector es la forma en que la escritora a aprovechado cada una de las situaciones para pintarnos a un Snape malvado, frío…, insensible a través de descripciones y diálogos que, con precisión, nos hacen sentir asco por el personaje. Causan este sentimiento porque pese a decirnos algo, no son concretos y se malinterpretan en contra del azabache.

Hay ejemplos claros en el primer libro: el odio hacia Harry, un intento por tirarle de la escoba, la codicia por robar la piedra filosofal…

Todo mentira excepto por el odio hacia el apellido Potter, un desprecio causado por un amor que no le correspondió y se fue junto a un enemigo, el padre de Harry.


¡Qué personaje más triste!